Arriésgate, si se da, lo lograste, y si no, lo intentaste.

Arriesgarse es una de las maneras que tenemos que conocer lo desconocido. Es la puerta que se nos abre a nuevas aventuras, ya sea en un negocio, inversión, oportunidad o incluso en el amor.

Ir en busca de lo que deseamos sin temor a lo que se nos puede presentar es una forma de conocer nuevas experiencias que nos enriquecerán para siempre. Lograr lo que nos habíamos propuesto, aún sabiendo que era difícil tendrá un valor inigualable y se disfrutará el doble, ya que eso nos indica que arriesgarse no era tan mala idea.

No lograr lo que uno se propone tampoco debería ser motivo de frustración, ya que en toda búsqueda de aquello que nos hace feliz habrá cosas que no nos saldrán como esperábamos, pero en ese largo camino, aprenderemos muchísimas cosas que nos servirán de lección para futuras situaciones.

Intentarlo es el primer paso, si no nos animamos a avanzar nunca lograremos nuestros objetivos. Quedarse con la duda de lo que hubiera pasado si lo intentábamos no será de nada grato, ya que siempre viviremos con ese remordimiento sobre lo que nunca pasó.

Arriésgate, que logremos o no lo que nos propongamos, tendremos la satisfacción de que al menos, lo intentamos.

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