Al final siempre nos arrepentimos de las oportunidades que no tomamos.

La vida te irá presentando oportunidades, las cuales algunas puede que vuelvan a presentarse, pero otras pasarán por única vez, y si no te subes, irán en busca de otra persona.

Así se conforma cada uno de nuestros días, oportunidades constantes donde tenemos que decidir en aprovecharlas o dejarlas pasar para que otro las tome. Una oportunidad que no tomamos, será aquella que nos quedará en nuestra mente diciéndonos "qué hubiera pasado si...", y eso les aseguro, que es más doloroso que haberla aprovechado y que haya sido una mala experiencia.

Las oportunidades se toman, sin dudarlo, ya que si es buena, será una experiencia, si es mala, será una lección, pero nunca digas que no a aquellos momentos que te abren puertas desconocidas. Subirse al tren, como tantas veces hemos escuchada en frases sabias de este estilo, es una de las maneras de decirnos que aprovechemos cada situación donde el futuro es misterioso pero que llega a buen puerto.

Nadie tiene la capacidad de saber qué pasará en el futuro, pero justamente ese es el condimento de la vida, vivir sin saber qué es lo que pasará e ir descubriendo nuestro camino día a día.

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